Identidad y Redes Sociales

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identidadyredesLas redes sociales se han convertido en el medio a través del cual escribimos y editamos nuestra historia.

Empezando con el perfil, ponemos información básica como sexo, estado civil, etc.

Algunos personalizan un poco más su historia escribiendo de “hobbies”, música que escuchan, libros que leen y aún los personajes que siguen en sus cuentas.

Todo esto cuenta un poco de su historia.

Entre más seguidores tenemos, entre más personas leen nuestra historia, más validados nos sentimos, pero ¿Qué historia estamos contando?

Al poner en nuestro perfil el tipo de música que escuchamos, a veces lo hacemos pensando en la música que nos dará aceptación entre nuestros amigos.

Cuando llegamos a la sección de libros, muchos ponen autores y libros que nunca han leído, aunque tal vez quisieran leerlos, pero incluirlos en nuestros gustos comunica una imagen, una historia.

Cada foto que publicamos también comunica algo acerca de nosotros. “Soy alegre”, “soy atrevida”, “soy espiritual”, “soy educado”, “soy dulce y tierna”.

Cada uno de los tuits y estados que publicamos, por más simples que sean, están intencionalmente hechos para comunicar esa historia, pero no siempre es una historia veraz.

Podemos engañar a los demás, pero no nos podemos engañar a nosotros mismos, y en la soledad de nuestra habitación, frente al monitor de la computadora, nos inunda la inseguridad, nos inunda el temor de la incongruencia, ¡No soy la imagen que he proyectado! ¡No soy la persona de la historia que he estado escribiendo!

¿Por qué optamos por contar una historia ficticia a través de las redes sociales en vez de vivir una historia real?

Esto se debe a que a muchos no les gusta su historia. No les gustan las cartas que les tocaron en el juego de la vida. Algunos cometieron muchos errores y quisieran olvidar su historia, pero la realidad es que entre más nos alejamos de nuestra verdadera historia, menos felices seremos y menos relaciones significativas tendremos. Las relaciones significativas están basadas en la honestidad y la transparencia.

El punto de partida para superar una historia personal que no nos gusta, es reconocerla.

Pregúntaselo a alguien que ha estado en Alcohólicos Anónimos; un lugar de transparencia y vulnerabilidad donde nadie trata de impresionar a los demás con historias falsas.

“Bienaventurados los pobres en espíritu” dijo Jesús, bienaventurados aquellos que reconocen su necesidad, los quebrantados, los perdedores, los fracasados.

Gastamos mucho tiempo y energía tratando de hacer creer a los demás que somos fuertes, inteligentes, competentes, capaces, buenos… Si eres así, no necesitas el evangelio. El evangelio es para los que reconocen su verdadera historia.

Puedes vivir en negación y pretender que todo está bien, pero las personas que escogen vivir así pasan la vida sintiéndose un fraude.

Tal vez las decisiones que tomaste no fueron las mejores: Divorcio, drogas, violencia, negocios chuecos, pero nada ganas con negarlo.

Acepta tu historia, Dios quiere redimirla.

Redimir significa rescatar, recuperar algo que se perdió. Dios se especializa en lo descompuesto, en lo quebrado.

Cuando algo se descompone en nuestras casas, lo ponemos en el bote de la basura porque ya no sirve, pero en las manos de Dios solo lo quebrado sirve, y todos estamos quebrados, pero nos cuesta reconocerlo.

El aceptar nuestra historia no significa que debemos dejar que nuestra historia nos defina como personas.

Muchos dejan que ciertos errores, ciertas decisiones equivocadas, ciertos desatinos, los definan como personas.

Descubre la nueva historia que Dios tiene para ti y empieza a vivirla.

Lo que Dios le dijo a Israel a través del profeta Isaías, se los dijo cuando estaban en cautiverio.

“Estoy abriendo un camino en el desierto y haré brotar ríos en la tierra seca”
Isaías 43:19.

Estas son palabras de las cuales nos podemos adueñar, porque ese es el carácter de Dios.

El es un redentor implacable y quiere editar tu historia.