Oraciones litúrgicas

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Oraciones_liturgicasHe estado en todo tipo de reuniones de oración; oraciones corporativas y dinámicas, oraciones cantadas, oraciones en silencio, oraciones a través de pasajes bíblicos, y sí, también he estado en oraciones tan aburridas que alguien termina quedándose dormido. (Mi amigo Martín Gutiérrez sabe a qué estoy haciendo alusión).

Hace algunos años empecé a incorporar en mis tiempos de oración, oraciones litúrgicas. Las oraciones litúrgicas son oraciones escritas. Algunas de ellas se escribieron hace cientos de años y han sido utilizadas por creyentes a través de los siglos. Estas oraciones están llenas de Biblia e historia.

El libro impreso de oraciones litúrgicas o comunes más antiguo del mundo se introdujo en el año 1549 en el idioma inglés, (en mi biblioteca personal tengo un libro de oraciones del año 1637), pero la oración litúrgica cristiana más antigua de la que se tiene conocimiento es la anáfora u oración de la Santa Cena de Addai y Mari, que muy posiblemente se remonte al siglo tercero.

Con la reforma protestante se cambiaron cosas que demandaban cambio, pero uno de los problemas que la reforma protestante nos dejó, fue el rechazo a cosas que eran buenas; tiramos al niño con el agua de la bañera. Entre las cosas que hemos rechazado están el simbolismo y los iconos, pero para mí, la oración litúrgica es una de esas cosas que nunca debimos haber rechazado.

A veces, con la oración espontánea, nuestra mente divaga, nuestras emociones nos llevan a la deriva y no hallamos dónde anclar nuestros pensamientos y oraciones. Las oraciones litúrgicas nos aterrizan, nos llevan a un lugar seguro, porque no están sujetas a nuestros caprichos emocionales.

Como muchos, prefiero la oración espontánea y libre, pero la realidad es que: «El esqueleto que da forma a todas estas oraciones es la oración litúrgica», escribió Lauren F. Winner en su libro Mudhouse Sabbath.

Mis oraciones también pueden volverse egoístas, superficiales y débiles, pero las oraciones litúrgicas me regresan al centro. La mayoría de ellas son doctrinalmente sólidas e incluyen doxologías que me alejan de mi egoísmo y glorifican a Dios.

Ester de Waal en su libro acerca de San Benedicto, dice lo siguiente en el tema de la oración: «Aunque quería que sus monjes oraran sin cesar, como hacía San Benedicto en su propia vida, él sabía que la oración espontánea debía ser sostenida por la estructura, y la libertad debía ser sostenida por el ritual; y que las oraciones personales requerían oraciones corporativas».

Tal vez estás pensando que la liturgia suena más como rezo que como oración, pero la realidad es que todas las iglesias utilizan liturgia en sus reuniones. Cuando cantamos canciones que alguien más escribió, estamos recurriendo a la liturgia. Cuando seguimos un orden en nuestras reuniones: Bienvenida, adoración, ofrenda, predicación, estamos siguiendo una liturgia, estamos repitiendo algo que alguien más estableció.

La gran ventaja de las oraciones litúrgicas es que después de algún tiempo se quedan en tu memoria y vienen a ser parte de ti. En algún lugar escuché acerca de un anciano que por la enfermedad de Alzheimer había olvidado casi todo, pero recordaba las oraciones litúrgicas que había aprendido a través de su vida.

Es tan común escuchar oraciones superficiales, tan vacías de contenido y trascendencia que nos haría mucho bien incorporar oraciones litúrgicas a nuestras oraciones personales y corporativas. Las oraciones que se hacen en muchos círculos cristianos son más reclamación de derechos, que peticiones; es más gritar decretos a voz en cuello que lo único que logran hacer es llenarnos de orgullo y pretensión.

Busca algún libro de oraciones litúrgicas y úsalos en tus tiempos personales de oración.

Tomado en parte del libro “Besando mis rodillas