Renovarse o volverse irrelevante

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Al acercarse el fin de año, es bueno considerar el tema de la renovación.La naturaleza entera fue programada para el cambio y la renovación.

Las hojas de los árboles se apergaminan y empiezan a caer, anunciando así que el cambio viene. Una serpiente muda su piel para renovarse, pero muchos cristianos le temen al cambio, lo ven como algo riesgoso; su mundo alrededor cambia pero ellos siguen igual.

Prefieren lo de siempre. Prefieren el “status quo” porque les da un falso sentido de seguridad, pero la realidad es que es más riesgoso estancarse.

La religiosidad y el legalismo siempre han sido un termómetro muy confiable de la falta de renovación.

Cuando nos renovamos “actualizamos nuestra fe”.

El actualizarnos y re-interpretar algunas de las cosas que creemos no es nada nuevo, se ha estado haciendo a través de los siglos. Todos creemos algo que fue re-interpretado por alguien más.

Tenemos que entender que la palabra de Dios es viva y se adapta a los tiempos y a las culturas.
Hay personas que dicen: “Yo tomo la palabra como es: Literal” y aunque suena muy espiritual decir esto, no puede ser una forma sana de leer la Biblia. La realidad es que hay muchísimos pasajes bíblicos que tomándose de una manera literal podrían causar muchos problemas, así que se han tenido que re-interpretar de acuerdo a los tiempos que estamos viviendo.

Un blog no es el vehículo para entrar en detalles y estudiar todos los pasajes que se han re-interpretado, pero aquí va una muestra de ese tipo de pasajes, la re-interpretación que se ha hecho de estos pasajes es obvia:
“No siembres tu campo con dos clases distintas de semillas. No uses ropa tejida con dos clases diferentes de hilo”

Levítico 19:19
“No vayan entre los gentiles ni entren en ningún pueblo de los samaritanos. Vayan más bien a las ovejas descarriadas del pueblo de Israel”

Mateo 10;5-6
“Pero el día séptimo será un día de reposo para honrar al Señor tu Dios. No hagas en ese día ningún trabajo”

Éxodo 20:10
“La mujer debe llevar sobre la cabeza (velo) señal de autoridad”

I Corintios 11:10
“¿No es obvio que es vergonzoso que un hombre tenga el cabello largo?”

I Corintios 11:14
“Todos los varones entre ustedes deberán ser circuncidados”

Génesis 17:10
La gente le tiene miedo a la re-interpretación, pero es nuestra responsabilidad renovarnos sin dejar la esencia de nuestra fe.

El movimiento de la reforma debe ser un movimiento constante, la renovación debe ser un estilo de vida.

El cristianismo no puede ser algo estático, va en contra de la naturaleza misma del cristianismo.

El historiador Andrew Walls, señaló que con excepción del cristianismo, el lugar donde las grandes religiones del mundo empezaron, continúa siendo su centro.

El Islam nació en el Medio Oriente, en la Mecca, y allí continúa estando su centro.

El Budismo nació en el Lejano Oriente y allí continúa estando su centro.

El Hinduismo surgió en la India y en ese lugar sigue estando el corazón de esta fe.

El Cristianismo es la excepción; empezó en Jerusalén, y ese fue su centro hasta que los gentiles barbaros lo abrazaron y su centro se mudó a Alejandría en el norte de África y después su centro cambió a Roma. Cuando los anglosajones barbaros abrazaron el Cristianismo, el centro se mudó al Norte de Europa y después a Estados Unidos.

En las últimas décadas el Cristianismo ha cambiado su centro y ahora está en Latinoamérica, Asia y África.

Hay varias teorías acerca de este fenómeno, pero creo que una de ellas es la falta de renovación.

El cristianismo verdadero se rehusa a ser encajonado.

El cristianismo empezó como un movimiento y no se puede convertir en algo estático.

A los discípulos de Jesús se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía. Hechos 11:26, pero antes de eso eran conocidos como “Los del camino”, o “la gente del camino”

¿Qué interesante, verdad? La gente del camino. El camino implica movimiento.

Jesús habló de sí mismo como el Camino.

Su llamado a la gente tenía que ver con seguirlo:“Ven y sígueme” le decía a las personas; y cuando sigues a alguien no te quedas en el mismo lugar.

La acción y el movimiento están implícitos en nuestra fe.

La Biblia habla de lo que sucede dentro de nosotros, la vida espiritual, como algo que está en constante movimiento; como ríos de agua viva fluyendo desde nuestro interior.
¿Cómo distinguir entre un cristiano que ve su vida como un destino y uno que la ve como un camino?”
Los que ven la vida como un destino:

Sienten que ya llegaron.

Como ya llegaron, lo saben todo y tienen todas las respuestas. No tienen oídos para la renovación.

Las redes sociales se encuentra llena de personas que tienen las respuestas para todo y orgullosamente condenan a los demás.
Son aburridos y predecibles.

El destino los vuelve aburridos. Viven lo mismo todo los días; ya no hay sorpresas, no hay emoción, se han instalado en el mismo lugar y como el Chapulín Colorado, todos sus movimientos están fríamente calculados.
Se vuelven exclusivistas.

Los que ya llegamos en contra de los que no han llegado. Nosotros y ellos. Esto los hace creer que tienen la franquicia del reino de Dios y su “doctrina los lleva a decidir quienes entran y quienes se quedan fuera.”
Obviamente la señal mas obvia de que ves la vida cristiana como un destino es que:

Se vuelven religiosos o legalistas.

En los tiempos de Jesús los religiosos, que ya habían llegado, eran conocidos como fariseos. Solo tienes que entrar por un momento al mundo de las redes sociales para ver este grave problema y la enorme necesidad que tenemos de renovarnos.
En cambio cuando estás en el camino, el movimiento te da nuevas experiencias, aprendes nuevas lecciones. El camino te lleva a ver la diversidad de Dios y te lleva a re-interpretar muchas cosas acerca de la fe.

No eres aburrido ni predecible porque el camino te llena de asombro.

Jesús habló de la vida cristiana como un vino nuevo, no como un vino añejo. El vino nuevo continúa fermentando, agarrando carácter y sabor.

¡Que el 2016 sea un año de renovación!